3 ideas descabelladas sobre cómo detener un tornado

Este mensaje ha sido actualizado. Fue publicado inicialmente el 10 de julio de 2003.

El lector Robert Hayes de Kailua-Kona, Hawaii, pregunta: "¿Existe algún método para que una pequeña bomba atómica no mortal pueda, de alguna manera, hacer estallar un tornado mientras se forma, evitando los daños que el tornado pueda ocasionar?"

Mientras que algunos podrían pensar que esta idea no es razonable quisimos comprobarlo (incluso la parte de la "bomba atómica no mortal"). Además, resulta que los investigadores están trabajando duro en la creación de métodos para controlar el clima -en particular los sistemas meteorológicos devastadores como los tornados y las tormentas- y también tienen la intención de poner sus conceptos a examen en los próximos años. Cualquier tipo de tornado depende de una serie de factores complejos e interrelacionados, como las circulaciones de calor y las actividades del viento. El método básico de lucha contra las tormentas consiste en tomar la más pequeña de estas variables, la más susceptible de ser cambiada, así como alterarla - de la manera, dicen, de lanzar una llave inglesa en el engranaje más pequeño de una fábrica con la esperanza de que la interrupción de una parte del sistema provoque el cierre de toda la línea de producción.

Sin embargo, interrumpir también un pequeño componente de un sistema de tormentas, especialmente un sistema tan masivo como un ciclón, que puede producir tanta energía como la producción global de energía internacional, será muy difícil. Aquí hay 3 conceptos en las obras:.

1. Un estudio de investigación sugiere que para desarrollarse, un tornado requiere tanto una corriente descendente fría y lluviosa como una corriente ascendente acogedora. Para evitar que se forme un tornado, sólo hay que calentar esta corriente descendente fría hasta que deje de serlo. ¿Y cómo se hace esto, te preguntarás? Muy sencillo: Se trata de un rayo de luz de microondas desde una flota de satélites. Los satélites recogerían la energía solar, la transformarían en microondas y enviarían un haz de luz a la tierra. El haz de luces se centraría en las corrientes descendentes frías, calentándolas como las sobras de la noche anterior. La Agencia Espacial Europea ha financiado investigaciones preliminares sobre la estructura de este tipo de satélites, aunque su intención es utilizarlos como terminales de energía solar a gran altura, no como modificadores del clima.

2. Los huracanes obtienen la mayor parte de su energía de la evaporación del agua del mar, por lo que se desvanecen rápidamente sobre la tierra. Para evitar esta disipación, se rocía una fina capa de aceite sobre el agua. Esto debe detener, o al menos debilitar, una tormenta caribeña antes de que arrase Miami.

3. Desviar el rumbo de un tifón calentando la atmósfera delante de él, presumiblemente con los mencionados satélites de microondas, o con un gigantesco espejo en órbita que muestre la potencia de la luz solar.

Todo esto, como debe anticiparse, se encuentra todavía en una severa fase teórica. No sólo tendremos que desarrollar la capacidad de vigilar las tormentas a una escala mucho más fina de lo que es posible actualmente, sino que también tendremos que crear y también trabajar con los recursos energéticos que interfieren. Sin embargo, el control climático local no es un puro sueño: A estudio publicado en Nature demostró que las estelas de los reactores a gran altitud generan menores oscilaciones de temperatura entre el día y la noche, sin necesidad de hacer estallar nada.

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