Uno de los acróbatas más pequeños de la naturaleza inspiró a un robot que salta

El colémbolo es un pequeño y fascinante invertebrado semiacuático capaz de huir de los depredadores saltando notablemente diez veces' su altura, realizando un giro en U en el aire, y también aterrizando finalmente encima de la superficie del agua. Aunque hay miles de variedades conocidas de colémbolos en la naturaleza, el pariente cercano de la pulga sigue siendo una mascota relativamente oscura, a pesar de sus sorprendentes habilidades. Sin embargo, gracias a una evaluación más detallada, los científicos del Instituto de Tecnología de Georgia y de la Universidad de Ajou, en Corea del Sur, no sólo han adquirido una mejor comprensión de las habilidades acrobáticas del animal, sino que recientemente han logrado imitar los movimientos en su propio imitador robótico del tamaño de un centavo. Los efectos podrían mejorar el movimiento de robots mucho más grandes que un colémbolo del tamaño de un grano. Los autores recientemente publicaron sus búsquedas de en el Actas de la Academia Nacional de Ciencias s.

Según un informe reciente de The New York Times los biólogos y los observadores agudos creían anteriormente que las maniobras increíblemente escurridizas de los colémbolos eran principalmente arbitrarias, así como incontroladas. El secreto de las acrobacias de los colémbolos es un pequeño órgano llamado fúrcula, que golpea el agua debajo de él para introducir al animal en el aire. En menos de 20 milisegundos tras el despegue (un documento global para la velocidad, por cierto) los colémbolos consiguen orientarse para llegar a sus colóforos hidrofílicos, apéndices tubulares eficientes para retener el agua y permanecer en las superficies, lo que permite a los colémbolos descansar cómodamente sobre estanques y lagos.

[Associate: Watch this penny-sized soft robotic paddle with hydrogel fins.]

Utilizando una mezcla de entrenamiento con equipos y observaciones, los científicos fueron después capaces de crear un pequeño robot razonablemente sencillo que imita los movimientos de los colémbolos, hasta su capacidad de aterrizar con precisión alrededor del 75 por ciento de las veces. Los verdaderos colémbolos, en comparación, pegan el 85 por ciento de sus aterrizajes.

Aunque son excepcionalmente pequeños, los resultados de los colémbolos robot podrían ayudar a crecer en las áreas de la ingeniería, la robótica y también la hidrodinámica, según Kathryn Dickson, una directora de programa de la Fundación Nacional de la Ciencia que financió parcialmente la investigación, a través de un comunicado de prensa. Los científicos también esperan que la puesta a punto adicional, así como el estudio, les permita adquirir conocimientos sobre los inicios evolutivos del viaje en diferentes microorganismos, además de aplicar sus desarrollos en otras robóticas diminutas utilizadas en las investigaciones sobre el agua y el aire.

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